Nuestra juventud es un momento o una etapa para llenarnos de ilusiones, sueños y metas, y no hay razón por la cual debiéramos enterrarlos o esconderlos si son realmente edificantes.
Tampoco nos dejemos convencer por esos seres que nos plasman esos velos del "no puedes" o del "imposible".
Recordemos la promesa de Filipenses 4:13 "Todo lo puedo en Cristo, que el me fortalece".
No obstante, debemos pedir ayuda a Dios para discernir y asegurarnos que esos planes, sueƱos e ilusiones que tenemos son de su agrado y voluntad y que nos serƔn de ayuda y crecimiento en nuestra vida como campantes en este mundo e hijos de Dios.
Recordemos que no todo ha de ser sueƱos e ilusiones, aun asĆ, cuando estĆ©s seguro y confiado que estĆ”n a la margen de Dios, ¡Usa tus fuerzas para alcanzar tus metas! ¡No desistas! ¡Es tu oportunidad de alcanzarlas!.
Y seguramente tendrƔn gran influencia en tu futuro.
Eso si, no olvides que Dios desea ser parte de esos planes y proyectos en tu vida.
SUEĆA!!